Ver, creer, identificar y reconocer

2010, febrero, 7

Entre todos los problemas enunciados  y sus soluciones postuladas, hay un camino por recorrer.

Los departamentos de la logística en las empresas de distribución, se encuentran por sistema con el problema de realizar la distribución eficientemente, mas conocido como el problema del viajante, que incluso tiene sus siglas en inglés como TSP.

El problema hay que afrontarlos correctamente, ya que la distribución de la carga en el vehículo, debe ser la correcta para poder entregar en cada punto la mercancía adecuada.

La forma de afrontarlo, es reducir el número de destinos y maximizar la carga a esos destinos preseleccionados, pero … como en el problema del viajante, no existe seguridad alguna en que esa sea la solución mas adecuada, y si lo fuese un día, puede ocurrir que esa misma solución no sea la mas adecuada para otro día.

Así pues, el problema a resolver, es de una dificultad tan grande que y requiere tal cantidad de cálculos, que se opta por no resolverlo.

Mi planteamiento de hoy es sencillo:

Si hay una solución al problema del viajante ¿como podríamos reconocer que es la solución adecuada?

Y la respuesta es tan complicada como el mismo problema, ya que debería reconocer que no existe una mejor solución que la encontrada o que todas las demás soluciones son peores.

Pues bien, hoy, no somos como sociedad, capaces de ver, creer, identificar y reconocer las soluciones a nuestro problemas, lo que representa tal vez el problema mas grave que hoy tienen nuestra sociedades.

Como ejemplos, la crisis finaciera, el cambio climático, o la curación de enfermedades no resueltas. En todos los casos, las soluciones aceptables sólo podrían venir, de los finacieros, de la industria o de los laboratorios químicos, que en ningún caso y bajo ninguna circunstacia, tomarán la solución correcta or varias razones: por que pueden temer sentirse perjudicados, independientemente que lo sean o no; por que pueden perder su volumen de ingresos o de crecimiento; por que seguramente, pierdan como están perdiendo, las tabaqueras, la industria musical, la extracción de petróleo, la producción de energía, las fábricas de armamentos, no porque pierdan, sino por no saber reconvertirse.

¡Cambiemos nuestra sociedad!

Delegamos nuestra información a unos pocos, para que nos informen y los media nos venden publicidad y eventualmente algo de información y mucha opinión..

Delegamos nuestras finanzas a unos pocos finacieros, y les pedimos muy cortésmente que sigan haciendo lo mismo que nos ha perjudicado.

Delegamos nuestra fé y crencias en unos pocos, sean religiones iglesias o ciencias o algo peor, en la iglesia de la ciencia.

Delegamos nuestra nutrición a unos pocos, como la industria de la alimentación, que nos envenena con fastfood, azúcar o derivados lácteos.

Deleganos nuestra salud a unos pocos laboratorios, a los que estan caducando sus patentes y no han desarrollados nuevos medicamentos mas eficaces.

¡Cambiemos nosotros nuestra sociedad!
Y el cambio, empieza por nosotros mismos: ¡no deleguemos!

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